La kombucha se ha convertido en una de las bebidas fermentadas más populares de los últimos años. Se encuentra cada vez con más facilidad en supermercados y tiendas especializadas y se ha asociado a numerosos beneficios potenciales: desde una mejor salud intestinal hasta efectos sobre el metabolismo, la inflamación o incluso el estrés.
Pero una pregunta es importante antes de dar por buenos todos estos beneficios:
¿Qué sabemos realmente a partir de estudios realizados en personas?
La respuesta es bastante más interesante que un simple «sí» o «no».
La investigación científica sobre la kombucha está creciendo, pero todavía es relativamente limitada. Muchos de los efectos que se le atribuyen proceden de estudios de laboratorio, modelos animales o hipótesis relacionadas con los microorganismos y compuestos que aparecen durante la fermentación.
Los estudios clínicos realizados en personas empiezan ahora a aportar datos más concretos.
Un nuevo estudio analiza qué ocurre al consumir kombucha durante ocho semanas
Uno de los trabajos más recientes ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Aberystwyth, en Gales, y ha analizado los efectos de consumir kombucha diariamente durante ocho semanas.
El estudio incluyó a 40 adultos sanos, que fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. Uno consumió una cantidad controlada de kombucha todos los días y el otro recibió una bebida placebo.
Además, el ensayo fue doble ciego, una característica importante porque ni los participantes ni los investigadores conocían durante la intervención quién estaba recibiendo cada bebida.
Los investigadores analizaron muestras de sangre y orina antes y después de la intervención para estudiar posibles modificaciones en diferentes compuestos del organismo.
Los resultados mostraron cambios en determinados metabolitos, algunos de ellos relacionados con procesos metabólicos potencialmente relevantes.
Sin embargo, hubo un resultado especialmente interesante:
la kombucha no produjo una diferencia significativa en la respuesta al estrés que se estaba evaluando.
Por tanto, el estudio aporta indicios de que el consumo habitual de kombucha puede modificar determinados parámetros biológicos, pero no permite afirmar que esta bebida reduzca el estrés o produzca todos los beneficios que se le atribuyen habitualmente.
¿Por qué es importante distinguir entre «cambia un marcador» y «mejora la salud»?
Este punto es fundamental cuando hablamos de nutrición.
Que un alimento produzca una modificación en una molécula, un metabolito o un marcador sanguíneo no significa necesariamente que se haya demostrado una mejora clínica de la salud.
Por ejemplo, un cambio metabólico puede ser interesante desde el punto de vista científico y convertirse en una línea de investigación, pero todavía necesitamos saber si ese cambio se mantiene a largo plazo y, sobre todo, si se traduce en una reducción del riesgo de enfermedad o en una mejora relevante de la salud.
Esta diferencia es especialmente importante en el caso de la kombucha porque muchas de las afirmaciones comerciales que circulan sobre ella van bastante más allá de lo que actualmente permiten afirmar los ensayos clínicos.
La kombucha y la microbiota intestinal
Una de las razones por las que la kombucha ha despertado tanto interés científico es su proceso de fermentación.
La bebida se produce a partir de té endulzado que posteriormente es fermentado mediante una comunidad de bacterias y levaduras conocida habitualmente como SCOBY.
Durante la fermentación se generan diferentes compuestos, entre ellos ácidos orgánicos y otros metabolitos que podrían interactuar con nuestro organismo.
Esto ha llevado a investigar si el consumo de kombucha puede modificar la microbiota intestinal.
Un ensayo clínico publicado en Scientific Reports en 2024 estudió precisamente esta cuestión.
Los investigadores realizaron una intervención de ocho semanas en adultos sanos que seguían una dieta occidental. Los participantes recibieron kombucha o una bebida de control y se analizaron muestras de heces y sangre.
Los resultados mostraron algunos cambios modestos en la composición de la microbiota intestinal, incluyendo una mayor representación de determinados microorganismos en las personas que consumieron kombucha.
Sin embargo, no se observaron cambios significativos globales en los parámetros bioquímicos ni en los marcadores circulantes de inflamación.
Los propios investigadores señalaron que el pequeño número de participantes y la variabilidad existente entre las personas limitaban las conclusiones que podían extraerse. (PubMed)
Esto resulta especialmente interesante.
La kombucha parece tener capacidad para interactuar con el ecosistema intestinal, pero todavía no podemos afirmar que beber kombucha produzca necesariamente una «microbiota más saludable».
Otro estudio reciente analiza el colesterol y otros parámetros metabólicos
La investigación más reciente tampoco es completamente negativa.
En 2026 se publicó un ensayo clínico aleatorizado que estudió los efectos de consumir 200 ml diarios de kombucha de té verde durante 10 semanas en personas con exceso de peso.
Participaron 59 personas, que siguieron una dieta con una restricción energética de aproximadamente 500 kcal al día.
Un grupo siguió únicamente la dieta y otro siguió la misma dieta incorporando kombucha.
Al finalizar el estudio, el grupo que consumió kombucha presentó reducciones respecto a sus valores iniciales en diferentes parámetros, entre ellos colesterol total, LDL-colesterol, VLDL, triglicéridos y ácido úrico.
También se observaron algunos cambios en parámetros relacionados con el metabolismo de la glucosa. (Institute of Food Technologists)
Pero aquí vuelve a ser importante interpretar correctamente los resultados.
Cuando los investigadores compararon el cambio producido entre el inicio y el final del estudio entre ambos grupos, no encontraron diferencias estadísticamente significativas para ninguno de los marcadores evaluados.
Esto significa que los resultados son interesantes y justifican continuar investigando, pero no permiten concluir que añadir kombucha a una dieta hipocalórica produzca por sí mismo una mejora metabólica superior a la conseguida con la intervención dietética.
¿Por qué los resultados pueden ser tan diferentes entre estudios?
Hay una característica de la kombucha que complica bastante la investigación:
no todas las kombuchas son iguales.
La composición final de la bebida depende de múltiples factores:
- El tipo de té utilizado.
- La cantidad y tipo de azúcar.
- Los microorganismos presentes en el SCOBY.
- La duración de la fermentación.
- La temperatura.
- Las condiciones de elaboración.
- El almacenamiento.
- La formulación comercial.
Por eso, los resultados obtenidos utilizando una determinada kombucha no necesariamente pueden extrapolarse automáticamente a cualquier botella que encontremos en un supermercado.
Dos productos denominados «kombucha» pueden tener composiciones bastante diferentes.
Este aspecto es especialmente relevante cuando hablamos de microorganismos, metabolitos y posibles efectos sobre la microbiota.
Estudios principales sobre kombucha
- Estudio de 2026 sobre kombucha, metabolismo y respuesta al estrés
El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Aberystwyth. El trabajo encontró modificaciones en determinados metabolitos, pero no evidenció una mejora clara de la respuesta al estrés. La propia universidad explica que los resultados metabólicos ya han sido publicados en una revista científica. (Universidad de Aberystwyth)
Universidad de Aberystwyth – información sobre el estudio - Kombucha y microbiota intestinal – ensayo clínico de 8 semanas
Ecklu-Mensah et al. estudiaron los efectos de la kombucha sobre la microbiota intestinal y diferentes marcadores metabólicos en adultos sanos. Encontraron modificaciones modestas en la composición de la microbiota, pero no diferencias claras entre grupos en los marcadores bioquímicos e inflamatorios. El trabajo está disponible como preprint en medRxiv. (MedRxiv)
Estudio completo – medRxiv - Kombucha de té verde, inflamación y microbiota oral
Este ensayo clínico aleatorizado estudió durante 10 semanas a 59 personas con exceso de peso. Ambos grupos perdieron peso, pero no hubo diferencias entre el grupo que tomó kombucha y el grupo control en peso, IMC o grasa corporal. Se observaron algunos cambios en determinados marcadores inflamatorios y en el índice de acumulación lipídica. (PubMed)
PubMed – Green Tea Kombucha Impacts Inflammation and Salivary Microbiota - Kombucha de té verde y marcadores cardiometabólicos – 2026
Ensayo clínico aleatorizado en 59 personas con exceso de peso, durante 10 semanas. Comparó una dieta con restricción energética frente a la misma dieta añadiendo 200 ml diarios de kombucha de té verde. (PubMed)
PubMed – Effect of Green Tea Kombucha Within an Energy-Restricted Diet - Kombucha y glucemia en personas con diabetes tipo 2
Este es especialmente interesante. Es un pequeño ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y cruzado con 12 participantes. Después de cuatro semanas de consumo de kombucha se observó una reducción de la glucemia en ayunas respecto al valor inicial, mientras que el placebo no mostró una reducción estadísticamente significativa. Los propios autores señalan que el reducido tamaño de la muestra obliga a realizar estudios mayores. (Frontiers)
Frontiers in Nutrition – Kombucha tea as an anti-hyperglycemic agent in humans with diabetes
- Fecha: 21/09/26
- Foto: Pixabay
- Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.