Durante los últimos años, diferentes investigaciones han empezado a encontrar una relación entre los trastornos del neurodesarrollo —especialmente el trastorno del espectro autista (TEA) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)— y determinadas alteraciones metabólicas, entre ellas la diabetes tipo 2.
Esta relación resulta especialmente interesante porque obliga a mirar estas condiciones desde una perspectiva más amplia. El cerebro y el metabolismo no funcionan de manera independiente: comparten vías relacionadas con la inflamación, la señalización de la insulina, el estrés oxidativo, la función mitocondrial y, posiblemente, determinados factores genéticos.
Sin embargo, es importante hacer una precisión: encontrar una asociación entre dos enfermedades no significa que una sea necesariamente la causa de la otra. Los estudios actuales apuntan a una relación compleja en la que pueden intervenir factores metabólicos, ambientales, genéticos y conductuales.
¿Qué relación existe entre el TDAH y la diabetes tipo 2?
Uno de los trabajos más relevantes sobre esta cuestión es una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews en 2023.
Los investigadores analizaron cuatro estudios observacionales que reunían datos de más de 5,7 millones de personas. En el metaanálisis, las personas con TDAH presentaron aproximadamente el doble de probabilidades de tener diabetes tipo 2 después de ajustar las estimaciones por diferentes factores.
El resultado combinado fue una odds ratio de 2,29, con un intervalo de confianza del 95 % de 1,48 a 3,55.
Sin embargo, el propio estudio introduce un matiz fundamental. Cuando los investigadores analizaron datos de registros poblacionales suecos y tuvieron en cuenta diferentes factores, comprobaron que una parte importante de la asociación estaba relacionada con la presencia de otros trastornos psiquiátricos, especialmente depresión, ansiedad y trastornos por consumo de sustancias.
Por tanto, no puede afirmarse que el TDAH provoque diabetes tipo 2. Lo que muestran los datos es que existe una mayor coexistencia de ambas condiciones y que determinados factores pueden contribuir a explicar esa relación.
Estudio:
The association between type 2 diabetes and ADHD – systematic review and meta-analysis
¿Y qué ocurre con el autismo?
La relación entre autismo y diabetes también ha sido investigada.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2022 reunió 24 estudios, con más de 3,4 millones de participantes, y encontró una asociación entre el trastorno del espectro autista y la diabetes.
Cuando se analizaron conjuntamente los estudios sin ajustar, la asociación fue estadísticamente significativa. Sin embargo, al tener en cuenta diferentes variables de confusión, la asociación dejó de alcanzar significación estadística.
Este resultado es importante porque demuestra que la relación entre autismo y diabetes puede estar influida por otros factores.
Estudio:
Association between autism spectrum disorder and diabetes – systematic review and meta-analysis
Otro metaanálisis publicado en JAMA Pediatrics analizó específicamente las enfermedades cardiometabólicas en personas autistas.
En este caso, los investigadores encontraron una asociación entre el autismo y un mayor riesgo de diabetes en general y, particularmente, de diabetes tipo 2. Para esta última, el riesgo relativo combinado fue de 2,47, aunque los autores también señalaron una importante heterogeneidad entre los estudios.
Una cuestión todavía más interesante: la diabetes durante el embarazo
Una parte importante de la investigación no analiza solamente si una persona con autismo o TDAH tiene más probabilidades de desarrollar diabetes, sino la relación inversa:
¿Puede la diabetes de la madre durante el embarazo estar relacionada con el desarrollo neurológico del hijo?
Aquí la evidencia resulta especialmente interesante.
Un enorme estudio poblacional realizado en Suecia siguió a 2.369.680 personas nacidas entre 1987 y 2010 y analizó la relación entre diabetes materna y diferentes trastornos del neurodesarrollo.
Los investigadores observaron que la diabetes materna estaba asociada con mayores probabilidades de autismo, TDAH y discapacidad intelectual en los hijos.
En el caso de la diabetes tipo 2 materna, la asociación ajustada fue de:
- 1,37 para trastorno del espectro autista
- 1,43 para TDAH
- 2,09 para discapacidad intelectual
El estudio también encontró que el momento del embarazo en el que aparecía la diabetes gestacional podía influir en las asociaciones observadas.
Estudio completo en International Journal of Epidemiology
Los datos más recientes continúan investigando esta conexión
La investigación no se ha detenido.
Una revisión publicada en 2026 analizó específicamente la relación entre diabetes materna y autismo y TDAH. Los autores señalan que numerosos estudios poblacionales encuentran una asociación entre la exposición intrauterina a diabetes y determinados trastornos del neurodesarrollo.
Entre los mecanismos que se están investigando aparecen la hiperglucemia, la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo, las alteraciones hormonales, los cambios epigenéticos y la prematuridad.
Pero los autores también advierten de que todavía existen factores de confusión y heterogeneidad entre estudios que impiden establecer una relación causal definitiva.
Is maternal diabetes associated with autism spectrum disorder and ADHD in the offspring? – 2026
Nuevas investigaciones apuntan hacia mecanismos metabólicos y genéticos compartidos
Uno de los aspectos más interesantes de las investigaciones recientes es que la conexión podría no limitarse a factores relacionados con el estilo de vida.
Un trabajo publicado en 2026 analizó la posible existencia de una arquitectura genética compartida entre determinados rasgos psiquiátricos y características relacionadas con la resistencia a la insulina.
Los autores encontraron señales de conexión genética entre rasgos relacionados con TDAH y autismo y diferentes características metabólicas asociadas con la resistencia a la insulina.
Esto abre una hipótesis interesante: algunos de los mecanismos biológicos que aumentan la susceptibilidad a determinados trastornos del neurodesarrollo podrían compartir vías con aquellos relacionados con alteraciones metabólicas.
¿Qué papel podrían tener la insulina y el cerebro?
La insulina no es solamente una hormona relacionada con la regulación de la glucosa.
También participa en diferentes procesos relacionados con el sistema nervioso, entre ellos la función neuronal, el metabolismo energético cerebral, la plasticidad sináptica y determinados procesos relacionados con el crecimiento y mantenimiento de las células.
Cuando aparece resistencia a la insulina, los tejidos responden peor a esta hormona y el organismo necesita producir mayores cantidades para mantener la glucosa dentro de unos niveles adecuados.
La investigación actual está estudiando si las alteraciones crónicas de estas vías pueden tener consecuencias que vayan más allá del metabolismo de la glucosa.
Esto no significa que la resistencia a la insulina sea una causa demostrada del autismo o del TDAH. Significa que existe una vía biológica plausible que merece seguir investigándose.
Inflamación, estrés oxidativo y metabolismo cerebral
Otra hipótesis que está recibiendo atención es la participación del estrés oxidativo y la inflamación.
La diabetes tipo 2 se caracteriza por alteraciones metabólicas que pueden favorecer un estado inflamatorio crónico y aumentar el estrés oxidativo.
Por otra parte, diferentes investigaciones sobre los trastornos del neurodesarrollo también han estudiado el papel de la inflamación, la función mitocondrial y el estrés oxidativo.
La coincidencia de estos mecanismos no demuestra por sí misma que exista una causa común, pero proporciona una posible explicación biológica para determinadas asociaciones epidemiológicas.
La genética podría ser otra pieza del puzzle
Tanto la diabetes tipo 2 como el TDAH y el autismo son condiciones multifactoriales.
Esto significa que no existe, en general, un único gen responsable de cada una de ellas. Intervienen numerosos factores genéticos, junto con factores ambientales y metabólicos.
Precisamente por eso resulta especialmente interesante estudiar si algunas variantes genéticas pueden influir simultáneamente en diferentes procesos relacionados con el metabolismo y el funcionamiento cerebral.
La genética también puede ayudar a explicar por qué dos personas expuestas a factores ambientales similares pueden presentar resultados muy diferentes.
- Fecha: 08/10/26
- Foto: Pixabay
- Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.