Durante años, la relación entre la menopausia, los estrógenos y la salud cerebral ha generado una enorme controversia. Ahora, una investigación publicada en NeuroImage vuelve a poner el foco sobre una cuestión especialmente relevante: ¿podría la exposición a hormonas ováricas a lo largo de la vida estar relacionada con una mejor conservación de determinadas estructuras cerebrales?
Los resultados son interesantes, pero requieren una lectura cuidadosa. El estudio no demuestra que la terapia hormonal sea un tratamiento contra el deterioro cognitivo o el Alzheimer. Lo que muestra es una asociación entre la exposición a hormonas ováricas y determinadas características de la anatomía cerebral en mujeres mayores. (ScienceDirect)
Una investigación con casi 20.000 mujeres encontró resultados diferentes
La evidencia tampoco es uniforme.
Un estudio publicado en eLife y basado en 19.846 mujeres del UK Biobank examinó la relación entre terapia hormonal y diferentes medidas de estructura cerebral obtenidas mediante resonancia magnética. En este trabajo, las usuarias actuales de terapia hormonal presentaban, en promedio, una edad cerebral estructural ligeramente mayor y volúmenes hipocampales algo menores que las mujeres que nunca habían utilizado terapia hormonal. Los efectos eran modestos. (PubMed)
Este tipo de resultados aparentemente contradictorios es precisamente lo que hace que el campo sea tan complejo.
La conclusión no debería ser que una investigación «demuestra» que los estrógenos protegen y otra demuestra lo contrario. Más bien, los estudios sugieren que el efecto puede depender de quién recibe el tratamiento, cuándo se inicia, qué formulación se utiliza y qué resultado concreto se está midiendo.
¿Y qué ocurre con la memoria?
Las investigaciones sobre rendimiento cognitivo tampoco ofrecen una respuesta sencilla.
Un metaanálisis que reunió 34 ensayos clínicos aleatorizados, con más de 27.000 participantes entre los grupos de tratamiento y control, no encontró un efecto general de la terapia hormonal sobre todos los dominios cognitivos.
Sin embargo, aparecieron algunas señales interesantes: cuando la terapia con estrógenos se iniciaba durante la mediana edad o cerca del comienzo de la menopausia, se observó una asociación con una mejor memoria verbal. En cambio, el inicio tardío no produjo ese efecto. (PubMed Central (PMC))
Esto vuelve a apuntar hacia la importancia del momento de exposición.
Pero existe un problema: los grandes ensayos también han generado preocupación
Cualquier artículo sobre estrógenos y cerebro debería mencionar la otra cara de la evidencia.
Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos encontró que, en mujeres posmenopáusicas de 65 años o más, la terapia hormonal se asociaba con un mayor riesgo de demencia. El incremento estuvo impulsado especialmente por las terapias combinadas de estrógeno y progestágeno; para la terapia exclusivamente estrogénica, el resultado no alcanzó significación estadística. (PubMed)
Esta aparente contradicción con los estudios que sugieren un posible efecto protector es uno de los grandes enigmas de la investigación sobre menopausia y cerebro.
Una posible explicación es precisamente el momento de inicio. Una terapia administrada cerca de la transición menopáusica podría tener efectos diferentes a la iniciada cuando el cerebro ya ha experimentado durante años la pérdida de estrógenos.
Pero esta hipótesis todavía necesita confirmación mediante ensayos clínicos específicamente diseñados para responderla.
La evidencia más reciente no permite hablar todavía de prevención del Alzheimer
Un metaanálisis publicado en 2025 analizó factores como el momento de inicio, la duración, la vía de administración y la formulación de la terapia hormonal y su relación con el Alzheimer. La investigación subraya precisamente la heterogeneidad de los resultados según estas variables. (PubMed)
Y una investigación genética publicada en npj Women’s Health en 2026 tampoco encontró evidencia de que la modificación genética de los receptores de estrógeno α y β produjera un efecto protector o perjudicial claro sobre el riesgo de Alzheimer o sobre varias medidas de estructura cerebral. (Nature)
Por tanto, aunque existe una base biológica convincente para pensar que los estrógenos pueden influir en el cerebro, todavía no disponemos de evidencia suficiente para recomendar la terapia hormonal específicamente con el objetivo de prevenir el Alzheimer o la demencia.
Una hipótesis cada vez más interesante: proteger antes de que aparezca el daño
La investigación actual está desplazando el foco.
En lugar de preguntarse únicamente si los estrógenos «protegen el cerebro», muchos investigadores intentan averiguar cuándo podría existir una oportunidad terapéutica.
La teoría es que puede existir un periodo cercano a la transición menopáusica en el que las neuronas todavía responden favorablemente a los estrógenos. Si el tratamiento se inicia demasiado tarde, cuando ya existen cambios vasculares, metabólicos o neurodegenerativos, la respuesta podría ser diferente.
La revisión de estudios de resonancia magnética publicada en 2026 es especialmente relevante en este sentido: sus autores concluyen que tanto el momento de inicio como la vía de administración podrían explicar parte de las discrepancias históricas entre estudios. (PubMed)
¿Qué significa esto para una mujer que está pasando por la menopausia?
No significa que todas las mujeres deban tomar estrógenos para proteger su cerebro.
La terapia hormonal menopáusica continúa siendo una decisión clínica individualizada. Su principal utilización es el tratamiento de síntomas menopáusicos y, dependiendo de la situación, otras indicaciones relacionadas con la salud de la mujer.
La evidencia disponible actualmente no justifica utilizarla exclusivamente como estrategia de prevención de la demencia.
Lo que sí está cambiando es nuestra comprensión de sus posibles efectos sobre el cerebro. Cada vez resulta más evidente que no se puede analizar la terapia hormonal sin tener en cuenta la edad, el momento de inicio, la formulación, la vía de administración, la presencia de útero y otros factores individuales.
Las investigaciones que merece la pena seguir
Para profundizar en esta cuestión, estas son algunas de las investigaciones y revisiones más relevantes:
- Honea et al., 2026 — Lifespan exposure to hormone therapies and structural brain morphometry in older women. Estudio sobre 459 mujeres de 65-80 años y su exposición hormonal a lo largo de la vida. Es una de las investigaciones más directamente relacionadas con la noticia. (ScienceDirect)
Consultar el estudio completo en ScienceDirect - He et al., 2026 — Timing and route of menopausal hormone therapy critically shape structural brain outcomes. Revisión sistemática de 24 estudios de resonancia magnética que analiza específicamente el papel del momento de inicio y la vía de administración. (PubMed)
Consultar la investigación en PubMed - Schindler et al., 2026 — Menopausal hormone therapy and risk of neuropsychiatric disease. Utiliza aleatorización mendeliana para estudiar los receptores de estrógenos y su relación con Alzheimer, estructura cerebral, depresión y ansiedad. (Nature)
Leer el estudio en npj Women’s Health - Metaanálisis de 2025 sobre terapia hormonal, deterioro cognitivo y demencia. Reúne la evidencia disponible sobre deterioro cognitivo leve y demencia y analiza factores como edad, duración, tipo y momento de tratamiento. (PubMed)
Consultar el metaanálisis en PubMed - Metaanálisis sobre terapia hormonal y Alzheimer publicado en 2025. Analiza específicamente la relación con el Alzheimer teniendo en cuenta duración, momento de inicio, vía y formulación. (PubMed)
Consultar la investigación en PubMed - Metaanálisis de ensayos clínicos sobre cognición. Incluye 34 ensayos aleatorizados y más de 27.000 participantes, y resulta especialmente útil para distinguir entre efectos sobre memoria y una hipotética prevención de la demencia. (PubMed Central (PMC))
Consultar la revisión científica - Estudio del UK Biobank sobre terapia hormonal y cerebro femenino. Analizó resonancias magnéticas de casi 20.000 mujeres y encontró resultados que muestran por qué la evidencia no puede reducirse a una conclusión simple de «protección cerebral». (PubMed)
Consultar el estudio en PubMed - Kronos Early Estrogen Prevention Study (KEEPS). Uno de los ensayos fundamentales para estudiar los efectos de la terapia hormonal iniciada cerca de la menopausia sobre la estructura cerebral y la cognición. (PubMed)
Consultar la investigación sobre estructura cerebral
La conclusión: una historia mucho más compleja que «los estrógenos protegen el cerebro»
La investigación de 2026 aporta una pieza importante al rompecabezas: la exposición a hormonas ováricas durante distintas etapas de la vida aparece relacionada con características estructurales cerebrales compatibles con un envejecimiento más preservado.
Pero sería prematuro convertir este resultado en una recomendación médica.
La evidencia acumulada indica que los estrógenos tienen efectos importantes sobre el cerebro, pero esos efectos dependen probablemente del momento, la dosis, la formulación, la vía de administración y del estado biológico del tejido cerebral.
La gran pregunta ya no es simplemente si los estrógenos son buenos o malos para el cerebro. La pregunta científica mucho más interesante es: ¿para quién, cuándo, qué tipo de estrógeno y durante cuánto tiempo?
Responderla requerirá ensayos clínicos de largo plazo que estudien específicamente la salud cerebral. Hasta entonces, los nuevos estudios ofrecen una hipótesis prometedora, pero no una prueba de que la terapia hormonal pueda prevenir el Alzheimer.
- Fecha: 25/08/26
- Foto: Pixabay
- Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.