Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), utilizados ampliamente para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2, están despertando un creciente interés más allá de sus efectos metabólicos.
Medicamentos como la semaglutida, la liraglutida o la dulaglutida han revolucionado el tratamiento de la obesidad, pero una pregunta sigue generando debate entre pacientes y especialistas: ¿afectan a la fertilidad masculina?
La evidencia científica más reciente apunta a una respuesta tranquilizadora. Lejos de perjudicar la función reproductiva masculina, estos tratamientos podrían mejorar algunos parámetros hormonales y seminales, especialmente en hombres con obesidad, diabetes o hipogonadismo asociado a trastornos metabólicos.
Qué dice la evidencia más reciente
La revisión sistemática más completa publicada hasta la fecha analizó diez estudios que incluyeron a 639 hombres tratados con agonistas GLP-1. Los investigadores observaron un aumento consistente de los niveles de testosterona total, especialmente en pacientes con obesidad y alteraciones metabólicas. Además, las hormonas implicadas en la producción de testosterona y espermatozoides —la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH)— tendieron a mantenerse estables o incluso aumentar. (PubMed)
Los autores también encontraron mejoras en diversos parámetros seminales, como la concentración de espermatozoides, el recuento total y algunos indicadores de calidad espermática, aunque los beneficios fueron más evidentes en hombres con obesidad o hipogonadismo que en individuos metabólicamente sanos. (PubMed)
Semaglutida y liraglutida: los resultados más prometedores
Entre los distintos fármacos estudiados, la liraglutida es la que ha mostrado los resultados más consistentes sobre la función reproductiva masculina. Diversos estudios han descrito incrementos en testosterona, LH y FSH, junto con mejoras en la concentración y el número total de espermatozoides. (New York Post)
La semaglutida también ha mostrado efectos positivos. Algunos trabajos indican una mejora en la morfología espermática —es decir, en la proporción de espermatozoides con forma normal— y una preservación de los niveles hormonales reproductivos. (New York Post)
Por el contrario, la evidencia disponible sobre la dulaglutida es menos favorable, ya que no se han observado cambios relevantes en calidad seminal ni en los principales marcadores hormonales. (New York Post)
¿El beneficio procede del fármaco o de la pérdida de peso?
Esta es la cuestión que sigue abierta.
La obesidad es uno de los principales factores asociados al deterioro de la fertilidad masculina. El exceso de tejido adiposo favorece la conversión de testosterona en estrógenos, altera la regulación hormonal, aumenta el estrés oxidativo y puede perjudicar la producción y calidad de los espermatozoides. (PMC)
Por ello, muchos investigadores creen que buena parte de los beneficios observados con los agonistas GLP-1 podrían deberse indirectamente a la pérdida de peso y a la mejora de la salud metabólica. Sin embargo, también existen indicios de que estos medicamentos podrían ejercer efectos directos sobre el aparato reproductor masculino.
Los receptores GLP-1 también están en el sistema reproductor
Las investigaciones han identificado receptores GLP-1 en distintos tejidos del aparato reproductor masculino. Estudios experimentales sugieren que estas moléculas participan en procesos relacionados con el metabolismo energético de los testículos y la espermatogénesis. (PMC)
Además, una revisión publicada en 2025 recopiló evidencia preclínica que apunta a posibles efectos beneficiosos sobre la función testicular, la producción hormonal y la calidad espermática mediante mecanismos celulares relacionados con la regulación metabólica y la reducción de la inflamación. (PubMed)
Una posible alternativa a la terapia con testosterona
Uno de los hallazgos más interesantes es que los agonistas GLP-1 podrían convertirse en una alternativa para determinados hombres con obesidad e hipogonadismo.
A diferencia de la terapia sustitutiva con testosterona, que puede reducir la producción natural de espermatozoides y comprometer la fertilidad, los agonistas GLP-1 parecen mejorar los niveles hormonales manteniendo la función de las gonadotropinas, esenciales para la producción espermática. (PubMed)
Este aspecto ha despertado un creciente interés entre endocrinólogos y especialistas en medicina reproductiva.
Prudencia: todavía faltan estudios definitivos
Pese a los resultados prometedores, los expertos insisten en que la evidencia sigue siendo limitada. La mayoría de los estudios disponibles incluyen pocos participantes, periodos de seguimiento relativamente cortos y metodologías heterogéneas. (PubMed)
Por ello, actualmente no puede recomendarse el uso de agonistas GLP-1 como tratamiento específico para la infertilidad masculina. Su principal indicación continúa siendo el control del peso corporal y de las alteraciones metabólicas.
Conclusión
La investigación disponible hasta 2026 no ha encontrado pruebas sólidas de que los agonistas GLP-1 dañen la fertilidad masculina. Al contrario, varios estudios sugieren mejoras en los niveles de testosterona y en algunos parámetros seminales, especialmente en hombres con obesidad o trastornos metabólicos.
Aunque todavía no puede afirmarse que estos medicamentos aumenten directamente la fertilidad, la mejora global de la salud metabólica asociada a su uso parece traducirse en un entorno hormonal y reproductivo más favorable. Los próximos ensayos clínicos determinarán si estos beneficios observados se traducen también en mayores tasas de concepción y nacimientos.
Links a estudios:
- Revisión sistemática en The Journal of Sexual Medicine (2026): efectos de los agonistas GLP-1 sobre hormonas reproductivas y parámetros seminales. (PubMed)
- Revisión en Urology (2025): evidencia emergente sobre fertilidad masculina y agonistas GLP-1. (PubMed)
- Revisión narrativa sobre GLP-1 y salud reproductiva masculina (2024). (PMC)
- Resumen de revisión sistemática presentado en congreso científico en 2025. (ScienceDirect)
Fecha: 16/06/26
Foto: Pixabay
Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.