En los últimos años, medicamentos como Ozempic (semaglutida) se han convertido en protagonistas del tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. Su eficacia para reducir el apetito y facilitar la pérdida de peso ha generado entusiasmo tanto en el ámbito médico como en redes sociales.
Sin embargo, una pregunta clave está generando cada vez más debate: ¿qué ocurre cuando se deja el tratamiento?
La evidencia científica muestra una tendencia clara: muchas personas recuperan parte o incluso la mayor parte del peso perdido si el fármaco se suspende. Pero entender por qué ocurre esto requiere analizar cómo funcionan estos medicamentos y qué dice la investigación.
Qué es Ozempic y cómo funciona
Ozempic contiene semaglutida, un agonista del receptor GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1). Este tipo de fármacos actúa sobre varios mecanismos fisiológicos:
- Reduce el apetito a nivel cerebral
- Retrasa el vaciamiento gástrico
- Mejora la regulación de la glucosa
- Aumenta la sensación de saciedad
Estos efectos hacen que muchas personas reduzcan espontáneamente su ingesta calórica y pierdan peso de forma significativa.
En ensayos clínicos, algunos pacientes han llegado a perder entre el 10 % y el 17 % de su peso corporal durante el tratamiento. (Scientific American)
Qué ocurre cuando se deja Ozempic
El principal problema aparece cuando el tratamiento se suspende.
Diversos estudios han demostrado que la recuperación de peso es frecuente.
Un ensayo clínico que siguió a personas que habían tomado semaglutida durante más de un año observó que:
- Los participantes habían perdido aproximadamente 17 % de su peso corporal.
- Un año después de suspender el tratamiento, recuperaron cerca del 12 % del peso perdido.
- Aun así, mantuvieron una pérdida neta aproximada del 5 % respecto al peso inicial. (Scientific American)
Este fenómeno también se observó en otros ensayos con tratamientos más cortos.
La evidencia más amplia: meta-análisis recientes
Un análisis de 37 estudios con 9.341 participantes evaluó qué sucede después de suspender medicamentos para adelgazar, incluidos semaglutida y tirzepatida.
Los resultados fueron contundentes:
- El peso aumenta en promedio 0,4 kg al mes tras dejar el tratamiento.
- Muchas personas vuelven a su peso inicial en aproximadamente 1,5 a 2 años.
- La recuperación es más rápida que después de dietas o programas de ejercicio. (ox.ac.uk)
Además, varios marcadores cardiometabólicos que habían mejorado con el tratamiento —como glucosa, presión arterial o colesterol— tienden a volver a los niveles previos en aproximadamente 1,4 años si el fármaco se interrumpe. (ScienceDaily)
¿Por qué se recupera el peso?
Este fenómeno no se debe simplemente a “falta de fuerza de voluntad”. Hay varios factores biológicos implicados:
- Reaparición del apetito
Los agonistas GLP-1 reducen el hambre. Cuando se suspenden, el apetito puede aumentar de nuevo, lo que favorece el aumento de ingesta calórica.
- Adaptaciones metabólicas
Durante la pérdida de peso, el organismo reduce el gasto energético en reposo como mecanismo de defensa, lo que facilita recuperar el peso perdido. (Scientific American)
- Obesidad como enfermedad crónica
Muchos especialistas consideran que la obesidad es una enfermedad crónica con tendencia a recaídas, lo que significa que tratamientos temporales pueden no ser suficientes.
¿Significa esto que Ozempic no funciona?
No necesariamente.
Los estudios muestran que la pérdida de peso durante el tratamiento es real y clínicamente relevante. Incluso mantener una reducción del 5 % del peso corporal puede mejorar factores como:
- diabetes tipo 2
- hipertensión
- dislipidemia (Scientific American)
El problema no es tanto la eficacia del medicamento, sino qué ocurre después.
La clave: tratamiento a largo plazo y cambios de estilo de vida
Cada vez más expertos coinciden en que estos medicamentos deben entenderse como parte de un enfoque integral, que incluya:
- educación nutricional
- cambios sostenibles en la dieta
- actividad física
- apoyo conductual
En algunos casos, los especialistas incluso plantean que estos fármacos podrían requerir uso prolongado o crónico, similar a lo que ocurre con medicamentos para la hipertensión o el colesterol.
Conclusión
Los medicamentos como Ozempic representan uno de los avances más importantes en el tratamiento farmacológico de la obesidad. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la recuperación de peso es frecuente cuando el tratamiento se interrumpe.
Lejos de invalidar su utilidad, estos datos subrayan algo fundamental:
la pérdida de peso sostenible requiere estrategias a largo plazo que combinen farmacología, nutrición y cambios en el estilo de vida.
Fecha: 09/03/26
Foto: Pixabay
Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.