El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más frecuentes a nivel mundial.
Aunque la exposición a la radiación ultravioleta (UV) del sol es el principal factor ambiental asociado a su desarrollo, la susceptibilidad individual también depende de factores genéticos. La combinación de una predisposición hereditaria y una exposición solar excesiva puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar melanoma y otros cánceres cutáneos. (Organización Mundial de la Salud)
¿Por qué aumenta el riesgo en verano?
Durante los meses de verano se incrementa el tiempo que las personas pasan al aire libre, especialmente en playas, piscinas y actividades recreativas. Esta mayor exposición a la radiación UV provoca daños en el ADN de las células de la piel. Cuando estos daños se acumulan y los mecanismos de reparación celular fallan, pueden aparecer mutaciones que favorecen el desarrollo de cáncer. (PMC)
La evidencia científica muestra que:
- Las quemaduras solares, especialmente durante la infancia y adolescencia, aumentan el riesgo de melanoma.
- La exposición intensa e intermitente al sol (por ejemplo, durante vacaciones) se asocia con un mayor riesgo de melanoma.
- La exposición acumulada durante años favorece otros tipos de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular y el carcinoma escamoso. (Organización Mundial de la Salud)
La genética también influye
No todas las personas responden igual a la radiación solar. Diversos estudios han demostrado que la genética puede modificar el efecto de la exposición UV sobre el riesgo de cáncer de piel. Variantes en genes relacionados con la pigmentación, la reparación del ADN y la respuesta inmunitaria pueden hacer que algunas personas sean más vulnerables al daño solar. (PMC)
Entre los factores hereditarios más relevantes destacan:
- Antecedentes familiares de melanoma.
- Piel muy clara, pecas o tendencia a quemarse con facilidad.
- Ojos claros y cabello rubio o pelirrojo.
- Presencia de numerosos lunares o lunares atípicos.
- Mutaciones hereditarias en genes relacionados con el riesgo de melanoma. (Organización Mundial de la Salud)
Una revisión científica publicada en Molecular Genetics & Genomic Medicine concluyó que el riesgo de cáncer de piel resulta de una interacción entre factores ambientales (principalmente la radiación UV) y factores genéticos, identificando genes que pueden modificar la susceptibilidad individual frente al daño solar. (PMC)
Cómo protegerse durante el verano
La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir el riesgo de cáncer de piel:
- Evitar la exposición solar intensa entre las 12:00 y las 16:00 horas.
- Utilizar protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con SPF 30 o superior.
- Reaplicar el protector cada dos horas y después de bañarse.
- Usar sombrero, gafas de sol homologadas y ropa protectora.
- Buscar sombra cuando sea posible.
- Evitar las cabinas de bronceado, que también emiten radiación UV capaz de producir mutaciones en el ADN. (Organización Mundial de la Salud)
Vigilancia y detección precoz
Las personas con antecedentes familiares de melanoma o con numerosos lunares deberían realizar revisiones dermatológicas periódicas. La detección temprana mejora significativamente el pronóstico del melanoma, por lo que es importante vigilar cambios en el tamaño, forma, color o bordes de los lunares. (Instituto Nacional del Cáncer)
Estudios y recursos científicos recomendados
- Organización Mundial de la Salud (OMS): Radiación UV y cáncer de piel.
OMS: UV radiation and skin cancer - Revisión científica sobre interacción entre genética y exposición solar en cáncer de piel (2023).
Systematic review on gene–sun exposure interactions in skin cancer - Estudio sobre exposición UV y riesgo genético de melanoma.
A study looking at UV exposure and genetic risks in relation to melanoma - Instituto Nacional del Cáncer (NCI): Genética del cáncer de piel.
Genética del cáncer de piel (PDQ)
Conclusión
El riesgo de cáncer de piel no depende únicamente del tiempo que pasamos al sol. La genética puede aumentar la vulnerabilidad de algunas personas frente al daño causado por la radiación UV. Por ello, la combinación de hábitos de fotoprotección adecuados, vigilancia dermatológica y conocimiento de los antecedentes familiares es fundamental para reducir el riesgo, especialmente durante el verano. (Organización Mundial de la Salud)
Fecha: 22/06/26
Foto: Pixabay
Nota: El Instituto de Nutrigenómica no es responsable de las opiniones expresadas en este artículo.